Y todo comenzó con el Big-Bang. Han pasado billones de años desde tan impresionante fenómeno cósmico y la evolución se conjuró de tal manera que de todas las infinitas posibilidades de mezclas genéticas de sapos y de culebras, de hombres de cro-magnon y sapiens-sapiens, de neardenthals y austrialopithecus, justo yo termine aquí y ahora, sentado en esta mesa de madera made in Ikea, escribiendo en esta computadora HP, en un país al cual no pertenezco en absoluto y que por ratos me da ganas de abandonar, casado con una mujer que en caso de una mínima variación de las circunstancias, estaría con algún tipo que valga la pena, ya que yo, no existiría. Estoy aquí sentado en la silla, también comprada en Ikea, y que seguramente durara un par de años más y luego se partirá en dos como todo lo que se compra en Ikea, entonces ¿¿¿por qué compro en Ikea??? y la respuesta sencilla es No lo se. Y la complicada vendría a ser, porque es mas práctico, porque es más cool, porque es mas fashion, porque todos mis amigos compran en Ikea, porque soy un copión del infierno exacto al noventa y nueve por ciento de la población mundial a la que le falta algo que se llama...¿cómo se dice?...ah sí: Originalidad.
Y así voy rondando por la vida, pensando en lo profundo del universo, en si en verdad existo o si alguien me esta imaginando, haciéndome las preguntas platónicas elementales, ¿De donde vengo?, ¿ A donde voy?, ¿ Lo que percibo por medio de los sentidos, es realmente la realidad?, ¿Estoy quizás en la matrix?, ¿ Píldora roja o píldora azul? y así hasta el infinito. Y mientras más pienso llego a la esplendida conclusión de que de nada sirve pensar porque no encuentro ninguna respuesta a ninguna de las preguntas que me suelo hacer día a día. Preguntas tan infames que ni en Google encuentro la respuesta. Y así es. Vivo con el cerebro adormecido, que pide a cada rato un descanso de tanto darle y darle a esto de los asuntos profundos y también a los superfluos, como si al Big-Ban le importara si hoy en la noche juega el Barcelona o si mi correa cae con mis zapatos Timberland o si mi tarjeta American Express debe ser verde o dorada, o si hoy me debo echar gel o no. Así de idiota soy y me avergüenzo de mi mismo, de estas idas y venidas metafísicas que a nadie le importan y que solo a mi me interesan. ¿Cómo es que escribo acerca de esto si es que no me interesa? Lo escribo porque estoy podrido de comerme el cerebro yo solo y quizás pueda pasar a alguien el bicho de la curiosidad a ver si encuentra alguna de las respuestas que tanto me rehuyen.
Sigo frente a mi monitor escuchando a los Rolling Stones y viendo a la bendita rayita parpadear en la pantalla una vez por segundo sin demora (acabo de cronometrar el tiempo con mi reloj para saber si es exacto,¡¡¡¡quien demonios hace eso!!!!!!) esperando que imprima una letra en mi procesador de texto y pienso en algo un poco más profundo: en el espacio sideral, una sonda espacial conocida como Voyager atraviesa el cosmos sin dudas ni murmuraciones, llevando un disco de oro que gira sin parar y que hace sonar una pieza de los Beatles que se llama Across the Universe una y otra vez hasta que se estrelle con algo o algún agujero negro se la trague, lo cual no puede pasar en un futuro muy próximo, ya que estamos un poco lejos del mas cercano y no vale la pena hablar de años luz en este relato... A lo que iba y sin desviaciones ¿Por qué poner una canción de cuatro maricones y no poner algo de rock del bueno?, con esa canción del infierno vamos a darles un pequeño antojo de conquista a los extraterrestres (si es que existen) que escuchen reverenda pieza de mariconada, Entonces ellos en algún consejo imperial de Alfa Centauri dirían algo así: "De donde salió esto que escuchamos en este preciso instante señores, no puede ser obra de una gran inteligencia, sino más bien de primitivos seres sin fuerza para defenderse de nada y que en vez de amenazar con su presencia solo nos invitan a una avanzada a gran escala... Señores a las naves espaciales, no hay tiempo que perder, los estados unidos de Alfa Centauri reclamaran lo que por derecho se les ha concedido... en treinta minutos salimos..." Seguramente buscaran alguna excusa acerca de armas de destrucción masiva que escondemos aquí en la tierra para invadirnos (bueno cosa que si escondemos) no como en Irak, pero bueno eso es otro cuento. El resultado de esta divagación es que si hubiésemos puesto algo de los Stones en la vida Alfa Centauri hubiese decidido proceder con tan tempestuoso ataque. Y así nosotros queridos mortales podríamos seguir comprando en Ikea todo lo que nos de la gana, muebles que se parten en dos, sillas que te dejan en el suelo al cabo de dos años, bibliotecas que no soportan el peso de los libros. Nos podríamos probar todas las combinaciones de ropa que nos de la gana, todos los colores de zapatos con todas las correas, podríamos mirar a la raya que parpadea en la pantalla de una computadora HP si es que no se nos ocurre nada mas que eso. Podríamos elegir nuestra tarjeta de crédito por el color de la billetera y que así hagan juego también. Y quizás el uno por ciento de la población de este triste planeta solitario podría preguntarse todas las preguntas de metafísica que le de la gana. ¿Realmente existo o alguien me esta imaginando?, ¿Si el planeta esta girando sobre un eje y a su vez alrededor del sol y este a su vez alrededor del centro de la Via Lactea y esta a su vez se distancia a una velocidad desequilibrante de sus hermanas galaxias, porque no me mareo??? Quizás así y solo así lleguemos a la conclusión de Don Calderón de la Barca: " ...Y el mayor bien es pequeño, que toda la vida es sueño y los sueños...sueños son."
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