domingo 8 de febrero de 2009

VEINTIOCHO


Han pasado casi veintiocho años desde el día en que dí mi primer berrinche. Un berrinche a causa de la buena palmada en el culo que recibí del buen doctor que me trajo al mundo. Han pasado casi veintiocho años de aquella tarde en la que mi madre me alimentó por primera vez, limpió mis primeras porquerías y lloró por causa mía. Ha pasado tanto tiempo pero aún parece que fue ayer. Para mí aún esta muy fresco el recuerdo de mi fiesta de tres años y del payaso que me hacia berrinchar. Esta fresco el olor a lodo después de una noche con lluvia en la frontera con Ecuador. Esta presente la sensación de estremecimiento cuando pise por primera vez el jardín de infantes y recuerdo el nombre de la primera niña que me gustó: Liz. Han pasado casi veintiocho años en los cuales he dejado de ser un niño tierno, un adolecente algo raro, un muchacho inseguro y me vuelto un tipo tierno, raro e inseguro (já el tiempo no cambia algunas cosas). Quizás he dejado de vivir para el resto y he empezado a vivir para mí. Quizás ya no me importa que alguien se sienta orgulloso de mi o no y eso mismo hace que las cosas salgan mas naturales y mejor. Han pasado casi veintiocho años en cuales he crecido, aprendido, llorado, sufrido, engordado, adelgazado, soñado, corrido, andado, conocido, viajado, caído, levantado, vuelto a caer, vuelto a levantar, herido, maltratado, mentido, dado todo de mí, leído, escrito, fotografiado, peleado, combatido, recordado, añorado, extrañado, amado, deseado, hecho el amor y he ido al baño como todo el mundo. No he hecho más ni menos que nadie. No soy millonario, tampoco soy pobre. ¿Soy feliz?. Pues sí lo soy y doy gracias por la suerte que he tenido. Por estar sano, por tener a mi padres vivos, por tener una gran familia llena de gente buena, por tener una gran mujer a mi lado y no un adorno. Doy gracias por estos casi veintiocho años en los que he respirado la vida y he aprendido a aguantar la respiración y gozar de esa vida acumulada en mis pulmones. Doy gracias por haber conocido excelentes personas en cada sitio donde he aterrizado (incluso en USA). Gente que me ha dado la mano justo cuando más lo he necesitado sin esperar nada a cambio. Le doy gracias a ciertas vivencias algo extremas que he tenido y que hacen que en estos momentos escriba de esta manera y no de otra. Doy gracias que he llegado a conocerme a esta edad y no a los setenta cuando ya no sirve para nada. Me he llevado al limite y estoy bien con lo que he encontrado. Han pasado casi veintiocho años, y no he sido hasta hoy día nada de lo que pensé que iba a ser. Y lo que soy me gusta más que lo que hubiese sido. Solo doy gracias por estar aquí y ahora. Han pasado casi veintiocho años y mañana cuando me saluden por mi cumpleaños voy a decir con un tono mucho más marcado que nunca: Gracias totales.