sábado 13 de septiembre de 2008

CHUPITO Y YO

Este es "Chupito". No se resientan (no le gusta sonreir a las cámaras)



Debería empezar con una oda a "chupito". Algo así como Platero y yo con la diferencia de que "chupito" no es un burro sino mas bien un perro. Un perro que ni siquiera existe pero que ya tiene nombre. Un perro que me acompaña en mis momentos de tristeza y al cual rememoro sin siquiera haber conocido. No es que sea ezquizofrénico y vea y sienta cosas que no existen. No es eso. Me siento mas bien como un náufrago que empieza a hablar con alguien que no esta ahí pero al cual necesita para mantener la cordura. Un Wilson siempre es necesario en la vida en los momentos en los que la vida te trata de a perros o sencillamente no te trata. En mi caso en esos momentos nace "chupito" (el perro imaginario). Les voy a contar más o menos como se ve: Es un Carlino de un año y medio con patitas cortas y que siempre carga una sonrisa algo idiota. Con esa sonrisa intenta enseñarme de que por mas que intente tomar en serio a la vida, la vida no me va a tomar en serio a mí. Con esa sonrisa me explica de que él ya se las sabe todas y de que a la vida se la ha cogido por adelante y por atrás. Lo que mas me gusta de él es que me hace caso en todo lo que le digo. Me escucha cuando me pongo a filosofar y me aconseja que puedo o no puedo escribir en este blog (por ejemplo ahora que no tenía tres carajos que escribir me recomendó escribir sobre él). Yo casi siempre le hago caso. Su cara arrugada a pesar del año y medio de vida que tiene le da un porte de viejo sabio. " Chupito" duerme conmigo en la cama casi todas las noches. Se esta aprovechando porque mi mujer esta en Italia. Sin él realmente me sentiría solo y abandonado pero en las noches me saca de mi parsimonia y me conversa de cosas importantes. Del che Guevara, de Arafat, de Bush y de como hacer para dominar el mundo. Me río muchas veces de sus ilusiones y de sus ideas totalitaristas. Se cree un nuevo revolucionario (No se ha dado cuenta que es un pobre Carlino enano y arrugado al que nadie siquiera ve ni hace caso salvo yo). Muchas veces sus ideas me emocionan. Me habla de socialismo, de Marxismo, de Trotsky, de mayo del 68 en Francia, del Cóndor pasa latinoamericano en el ilusionario colectivo de los europeos como una sonata de revolución social. Hay "chupito estas loco" le digo. El solo se queda sonriéndome con su sonrisa estúpida dándome a entender de que no entiendo nada. Le intento explicar de que las cosas no son como antes y que los idealistas están pasados de moda. Que el Che fue un tipo de puta madre y la vez un asesino. Que a Marx lo mal interpretaron y que Trotsky ya desapareció del imaginario colectivo. Le intento explicar la realidad de las cosas y de lo que en verdad pasa con los terroristas que se intentan disfrazar de revolucionarios (los colombianos de las FARC, Hugo Chavez, los palestinos). Lo intento sumergir en un tipo de lógica que quizás nunca entienda porque es un fanático. Hablamos de esos temas hasta que nos quedamos dormidos o al menos yo me duermo (la verdad es que no se si un perro imaginario duerme o no).