viernes 27 de agosto de 2010

LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON

Y todo comenzó con el Big-Bang. Han pasado billones de años desde tan impresionante fenómeno cósmico y la evolución se conjuró de tal manera que de todas las infinitas posibilidades de mezclas genéticas de sapos y de culebras, de hombres de cro-magnon y sapiens-sapiens, de neardenthals y austrialopithecus, justo yo termine aquí y ahora, sentado en esta mesa de madera made in Ikea, escribiendo en esta computadora HP, en un país al cual no pertenezco en absoluto y que por ratos me da ganas de abandonar, casado con una mujer que en caso de una mínima variación de las circunstancias, estaría con algún tipo que valga la pena, ya que yo, no existiría. Estoy aquí sentado en la silla, también comprada en Ikea, y que seguramente durara un par de años más y luego se partirá en dos como todo lo que se compra en Ikea, entonces ¿¿¿por qué compro en Ikea??? y la respuesta sencilla es No lo se. Y la complicada vendría a ser, porque es mas práctico, porque es más cool, porque es mas fashion, porque todos mis amigos compran en Ikea, porque soy un copión del infierno exacto al noventa y nueve por ciento de la población mundial a la que le falta algo que se llama...¿cómo se dice?...ah sí: Originalidad.
Y así voy rondando por la vida, pensando en lo profundo del universo, en si en verdad existo o si alguien me esta imaginando, haciéndome las preguntas platónicas elementales, ¿De donde vengo?, ¿ A donde voy?, ¿ Lo que percibo por medio de los sentidos, es realmente la realidad?, ¿Estoy quizás en la matrix?, ¿ Píldora roja o píldora azul? y así hasta el infinito. Y mientras más pienso llego a la esplendida conclusión de que de nada sirve pensar porque no encuentro ninguna respuesta a ninguna de las preguntas que me suelo hacer día a día. Preguntas tan infames que ni en Google encuentro la respuesta. Y así es. Vivo con el cerebro adormecido, que pide a cada rato un descanso de tanto darle y darle a esto de los asuntos profundos y también a los superfluos, como si al Big-Ban le importara si hoy en la noche juega el Barcelona o si mi correa cae con mis zapatos Timberland o si mi tarjeta American Express debe ser verde o dorada, o si hoy me debo echar gel o no. Así de idiota soy y me avergüenzo de mi mismo, de estas idas y venidas metafísicas que a nadie le importan y que solo a mi me interesan. ¿Cómo es que escribo acerca de esto si es que no me interesa? Lo escribo porque estoy podrido de comerme el cerebro yo solo y quizás pueda pasar a alguien el bicho de la curiosidad a ver si encuentra alguna de las respuestas que tanto me rehuyen.
Sigo frente a mi monitor escuchando a los Rolling Stones y viendo a la bendita rayita parpadear en la pantalla una vez por segundo sin demora (acabo de cronometrar el tiempo con mi reloj para saber si es exacto,¡¡¡¡quien demonios hace eso!!!!!!) esperando que imprima una letra en mi procesador de texto y pienso en algo un poco más profundo: en el espacio sideral, una sonda espacial conocida como Voyager atraviesa el cosmos sin dudas ni murmuraciones, llevando un disco de oro que gira sin parar y que hace sonar una pieza de los Beatles que se llama Across the Universe una y otra vez hasta que se estrelle con algo o algún agujero negro se la trague, lo cual no puede pasar en un futuro muy próximo, ya que estamos un poco lejos del mas cercano y no vale la pena hablar de años luz en este relato... A lo que iba y sin desviaciones ¿Por qué poner una canción de cuatro maricones y no poner algo de rock del bueno?, con esa canción del infierno vamos a darles un pequeño antojo de conquista a los extraterrestres (si es que existen) que escuchen reverenda pieza de mariconada, Entonces ellos en algún consejo imperial de Alfa Centauri dirían algo así: "De donde salió esto que escuchamos en este preciso instante señores, no puede ser obra de una gran inteligencia, sino más bien de primitivos seres sin fuerza para defenderse de nada y que en vez de amenazar con su presencia solo nos invitan a una avanzada a gran escala... Señores a las naves espaciales, no hay tiempo que perder, los estados unidos de Alfa Centauri reclamaran lo que por derecho se les ha concedido... en treinta minutos salimos..." Seguramente buscaran alguna excusa acerca de armas de destrucción masiva que escondemos aquí en la tierra para invadirnos (bueno cosa que si escondemos) no como en Irak, pero bueno eso es otro cuento. El resultado de esta divagación es que si hubiésemos puesto algo de los Stones en la vida Alfa Centauri hubiese decidido proceder con tan tempestuoso ataque. Y así nosotros queridos mortales podríamos seguir comprando en Ikea todo lo que nos de la gana, muebles que se parten en dos, sillas que te dejan en el suelo al cabo de dos años, bibliotecas que no soportan el peso de los libros. Nos podríamos probar todas las combinaciones de ropa que nos de la gana, todos los colores de zapatos con todas las correas, podríamos mirar a la raya que parpadea en la pantalla de una computadora HP si es que no se nos ocurre nada mas que eso. Podríamos elegir nuestra tarjeta de crédito por el color de la billetera y que así hagan juego también. Y quizás el uno por ciento de la población de este triste planeta solitario podría preguntarse todas las preguntas de metafísica que le de la gana. ¿Realmente existo o alguien me esta imaginando?, ¿Si el planeta esta girando sobre un eje y a su vez alrededor del sol y este a su vez alrededor del centro de la Via Lactea y esta a su vez se distancia a una velocidad desequilibrante de sus hermanas galaxias, porque no me mareo??? Quizás así y solo así lleguemos a la conclusión de Don Calderón de la Barca: " ...Y el mayor bien es pequeño, que toda la vida es sueño y los sueños...sueños son."

Así y solo así

Tengo que escribir desde las entreñas y me da miedo
tengo que volver a ver el azul;
tengo que olvidarme de lo hermoso y pensar en la roña,
tengo que ser cruel
y olvidarme del hipócrita que duerme en mi.

Tengo que ser valiente y dejar bien en claro esto
tengo que llenarme la cara de marcas y cicatrices
tengo que ser un mounstruo sin miedo a nada,
algo que respira pero que no vive.

Cuando sea eso y algo mucho peor, así y solo así
podré, quizás, entrar en tu mente.

jueves 8 de julio de 2010

NO TENGO MIEDO

No tengo miedo de enfermar, ni de llorar tampoco.
No tengo miedo de amar, ni de herirme las palmas de las manos en el intento.
No tengo miedo a creer en que la vida un día termina y después el silencio.
No tengo miedo del tiempo ya que solo me mejora y aunque el paso de los años
me destruya algún día... Lo que he dicho va a perdurar carajo!!!!

viernes 25 de junio de 2010

En el Vecindario

Eres un maricón, desgraciado, vete de una buena vez. Y tú una frígida de mierda y por eso me largo con la frente en alto. ¿Con la frente en alto dices? con que frente en alto si no eres más que un traidor y un mentiroso, un maricón hecho y derecho te lo he dicho, desaparece ya de mi vida y no vuelvas. Pues me largo pero que conste que yo no he sido el único infiel aquí y no he sido el único mentiroso o ya no te acuerdas de tu amigo pablito... Eso fue diferente. ¿Diferente dices tú?. Eres una reverenda perra que se viste de paloma y a ahora a la primera equivocación me quieres largar de esta mi casa. ¿Que casa so cojudo? si me la dieron mis padres, ¡¡¡¡mis padres¡¡¡¡ te lo repito. Desgraciado y perra me dices, cuando en estos treinta años lo único que has hecho es tenerme olvidada y Pablo, que dios lo tenga en su santa gloria, lo único que hizo fue apoyarme cuando más lo necesité. ¿Apoyarte dices? ¿Culeando contigo te apoyaba????? ja que buena. Te apoyabas en su verga desgraciada pendeja de mierda. Deja de hablarme así, que asquerosa boca tienes, como he podido vivir contigo todo este tiempo, hombre vulgar y sin cultura. Ya agarra tu ropa y desaparece de una buena vez. Si ahora mismo me estoy yendo, no quiero un minuto mas contigo. ¿Crees que algo de ti me gusta? ¿Crees que algo de ti me excita todavía?. Pues nada, estas vieja y jodida y vamos a ver si alguien te hace caso a estas alturas de la vida. ¿Terminaste de decir cojudeces? Ya lárgate que no te soporto, ni a ti, ni a las cochinadas que dices, ni a tu olor a puta barata, a la puta mugrosa seguramente de la cual estas viniendo ahora...

El hombre salió de la casa tirando la puerta a su salida. La mujer se quedo llorando, mordiendo el edredón baboseado y moquiento. El hombre al cerrar la puerta volteó como despidiéndose, de ese, su hogar en estos últimos veintiséis años, diez meses y cuatro días y sintió que le dolía el pecho como nunca antes le había dolido. ¿Tan sentimental me he vuelto a la vejez? pensó. No. No eran sentimientos o tal vez sí lo que le estaba despedazando el lado izquierdo del pecho. ¡¡Ah¡¡ sollozo y cayó de rodillas en el pavimento, soltó el bolso donde tenia guardados los cuatro calzoncillos, tres camisetas y cuatro pares de medias revueltos con útiles de aseo personal, una máquina de afeitar, un par de sandalias. Total no necesitaba más. Lo que necesitara después lo vendría a buscar mañana o pasado. Pero lo que importa en este momento no es cuando va a volver, sino, que si va a volver alguna vez o no. Ya que el pecho le explota y su brazo izquierdo esta rígido como si de rigor post mortem se tratara. Y duele y sufre y se da cuenta que la respiración se entrecorta y quiere gritar algo legible pero nada le sale fuera de ese ahhhhh tímido como cuando defeca. Quizás cuando defeca suena más debido a la acústica del cuarto de baño, pero ahora esta afuera a la intemperie, de rodillas con el bolso al lado, el brazo izquierdo rígido y el brazo derecho plegado tocándose el pecho. Quiere alzar la cara mirar al cielo que esta oscureciendo, aunque de nada sirve ya que en Lima el cielo suele ser casi siempre una reverenda mierda. Y así quisiera no podría porque los músculos del cuello están tan contraídos que el mentón esta pegado al pecho. Cualquiera que lo viera pensaría que esta rezando. Pero no, el hombre esta muriendo de un ataque cardíaco y nadie esta en la calle para ayudarlo. Eso le pasa por vivir en una zona residencial. Quizás en ese instante maldijo a su suegro por haberle regalado ese terreno que más tarde se convertiría en uno de los lugares más caros de Lima. Pero lo que no hay es gente y eso es lo que importa. No hay gente y me duele y ya no doy más. Y se cae de bruces y en esa semiconciencia siente como la saliva sale chorreando por su boca y gotea sobre el cemento. La respiración es cada vez más difícil. Se siente un pez fuera del agua. Pensó en el olor a cemento que le invadía la nariz y se acordó cuando los albañiles terminaban de pavimentar la zona hace más de veinticinco años y como estaban él y ella mirándolos y felices de la vida y como la casa estaba recién terminada y todo olía a nuevo y todo en verdad era nuevo y la alfombra que ella le gustaba estaba en el piso y los muebles de caoba que él tanto quería estaban en su cuarto estudio y el color de los azulejos de los baños y lo que les había costado elegirlos y se habían decidido por ese color cocha de vino que a ella tanto le gustaba y que él odiaba pero lo dejó a su gusto porque a ella le hacia feliz. Y se acordó de cuan fácil era hacerla sonreír antes. Mucho antes de Pablito al que me voy a unir ahorita mismo. Y se acordó de los hijos, de cuando recién nacieron y del olor a bebito osea de leche y mierda revueltos, pero que era un placer sentirlo o no. Quizás es la nostalgia nada más que me hace sentirlo todo bonito, quizás es que me estoy muriendo en este preciso instante y no me queda más orgullo que guardar y realmente reconozco lo que amo, lo que amé, lo que dejé y lo que fui realmente: Un papá, un marido, un mal hombre quizás o quizás uno bueno, quizás solo fui un... El dolor fue menguando mientras que la parálisis invadió cada uno de sus miembros y hasta su garganta y de la cual el tímido gemido había huido buscando quizás gargantas más sanas de donde salir. El brillo de los ojos despareció de pronto. Alcanzó el último reflejo para cerrar los parpados y todo terminó. La mujer mordía el edredón mientras miraba una de la fotos enmarcadas en las que estaba toda la familia junta y en la que se veían tan felices. Quizás lo perdonaría. Sabía que lo amaba y que pese que era un desgraciado mujeriego, era un buen padre y un buen amigo al fin y al cabo. Quizás lo haga sufrir un rato y después ya veremos. Quizás estoy flaqueando muy pronto y debo ser más segura de mi misma. Quizás me lo tenía merecido. Quizás lo que le hice con Pablo fue una real pendejada. Quizás hoy salga en busca de una de sus putitas y se quede a dormir con ella. Que asco por dios. Las cochinadas que traerá a la casa después. Enfermedades y como mínimo ladillas. Ajjj. Mejor lo llamo y le digo que se quede a dormir aquí por hoy día y que mañana ya veremos. Mientras marcaba el numero de teléfono se sintió débil. El orgullo le increpó su fragilidad y casi cuelga, pero algo muy dentro de si misma le dijo que a la mierda con el orgullo, si al final no lleva a nada bueno y esperó escuchar el tono. El teléfono iba por la quinta timbrada. Cuando sonó el timbre de la casa de una manera poco usual, tocaban sin decoro. Rápido y muchas veces. Cortó la llamada y se apresuró en abrir la puerta.

martes 12 de enero de 2010

DEJAME QUE TE CUENTE LIMEÑA 2

La veo subir por las escaleras y lo primero que pienso es: "Que tetas!!!!" No hace mucho que estoy en el segundo piso del centro comercial a donde suelo aterrizar siempre que puedo para desperdiciar mi tiempo con los juegos de vídeo. Estoy hablando de desperdiciar el tiempo y he descubierto que el tiempo es realmente relativo como lo intentó demostrar Einstein. Lo puedo determinar así en el siguiente teorema: "La velocidad con la que pasa el tiempo a través del individuo es inversamente proporcional a la edad del mismo y esta supeditada a cuan idiota es el sujeto para no darse cuenta que el tiempo pasa" Ok. Lo se. Los jóvenes no piensan en eso. Tenia diecinueve años y me importaba un comino los teoremas sobre la relatividad del tiempo o sobre si la vida tenía que ser así de buena o así de mala, si hay pobres en Africa, si el interés de la deuda externa de los países tercermundistas es un vil chantaje o sí debía o no debía de ir a la universidad. Tengo diecinueve años y soy un adolescente inmaduro y poco confiable, endeble y miedoso. Quiero sexo, beber, tocarle las tetas a la muchacha que sube las escaleras en este momento, salir con mis amigos y corrérmela mirando los vídeos pornográficos que están siempre debajo de todas mis camisetas, escondidos y expectantes para introducirse en mi querido VHS. Lástima que fui parte de la última generación de adolescentes que no tuvimos el internet como herramienta de autosatisfacción. Quizás hubiese sido un adulto mejor gracias a eso. Quizás no.

La muchacha termina de subir las escaleras y yo sigo perdiendo mi tiempo mientras sigo mirando sus pechos urgentes que a cada paso de ella suben un poquito y bajan otro poquito, suben un poquito y bajan otro poquito, suben... En fin ella pasa a mi lado y me sonríe. Yo me quedo frío. Jamás las chicas me sonríen. No soy feo pero no soy nada guapo. Soy, lo que se dice, uno más del montón. Ella es guapa y mientras sigue su camino me sostiene la mirada. Yo bajó la mía porque no soy más que un maricón de diecinueve años que no puede sostenerle la mirada a una chica bonita. Me da miedo que piense "Ja mira esa cara de pelotudo" o "Puta que feo este pata" o "Tiene una cara de pervertido el chinito este". No le puedo aguantar la mirada a nadie. Soy un mozalbete cobarde y me odio por eso. Intento redimirme y alzo de nuevo la vista y la veo irse despacio mirando los escaparates. Algo dentro de mi me impulsa a acercarme y a hablarle pero hay otra cosa que me dice quédate donde estas y no pases la vergüenza de tu vida so cojudo. Le hago caso a la segunda opción y entonces, ya que no voy a hablarle, me queda solo imaginarmela desnuda quitándose el sostén y mostrándome sus pechos y diciendome al oido "Puedes agarrar lo que quieras...". Tengo una erección y sonrío.

El gordo Manfeda sale del local de los vídeo juegos y me dice que nuestra máquina esta ya desocupada. Vamos a jugar soccer 99 de Nintendo 64. No se para qué. Siempre le gano pero como él paga no me importa...

Gol trescientos quince. El gordo Manfreda se cansa de que lo golee veinte a cero en cada partido. Se aburre y me pregunta si es que ya me quiero ir. Le respondo que sí, que ya esta bueno y que duelen los dedos. La verdad es que el gordo Manfreda me aburre todo él pero no tengo los suficientes huevos para decirle "Gordo me aburres" Hasta para eso soy miedoso. Esta vez ni siquiera recibo una erección de premio consuelo. Esta vez solo veo la cara del gordo, llena de granos sonriéndome. "La próxima vez te gano maricón" me dice. " Si gordo...Si" le respondo, suelto un suspiro y me apresto a salir del local. Pienso un instante en lo que tengo que hacer. Comprar Ketchup, mayonesa, mostaza, ajo y bisteck. Mi mamá me dio el dinero y lo tengo rebotando en mis bolsillos. Pienso en el bisteck frito y en mi papá embadurnándolo de ketchup, mayonesa y mostaza. No quiero volver a casa.

Salimos al fin del oscuro local y la luz nos ciega algo. El gordo Manfreda se va a despedir con un abrazo, yo le doy la mano. "Me llamas" me dice. "Si gordo...Si" le respondo. Me doy la vuelta en dirección a las escaleras. Pienso en ir a buscar algún libro de segunda mano. En el mercado venden muchos aunque no hay muchos que los lean. Pienso en el general Bolivar y en como murió en Santa Marta. Pienso en Garcia Marquez y en lo cojonudamente bien que escribe. Pienso en que quizás deba buscar "El Amor En Los Tiempos del Cólera" cuando me aproximo a las escaleras y ahí abajo en el primer nivel las veo rebotando un poquito para arriba un poquito para abajo, un poquito para arriba, un poquito para abajo, un poquito para arriba un poquito para... Acompañadas de su dueña: La chica guapa que me sonrío y que viste jeans desteñidos y sandalias playeras y lleva el pelo suelto, salvaje, largo, hermoso. "Una leona" . Me corrijo inmediatamente "Una leona tetuda". Sonrío y siento una picazón en la entrepierna. Bajo las escaleras a la velocidad de la luz y estoy justo atrás de ella. Prácticamente oliéndole el pelo, amándola en silencio, soñando con nuestros hijos y en como ella los alimentaria con aquellos senos de emperatriz y en como los pequeños mamarían, quizás como Rómulo y Remo y quizás lleguen a ser emperadores o funden un imperio o sean más de lo que yo pueda imaginar mucho más...

Ella siente mi presencia. Voltea algo asustada, mira directamente a mi cara de cojudo, se sorprende al verme, sonríe. Me mira a los ojos. Yo le sostengo la mirada. Y me dice: "No sabes saludar..."

lunes 7 de diciembre de 2009

DEJAME QUE TE CUENTE LIMEÑA 1

Matías la miró con ojos acuosos y le suplicó de nuevo: "No me dejes". Ella mirándolo fijamente a los ojos le increpó diciéndole que de nada sirve llorar. A Matias el mundo se le iba en ese momento. La vida adquiría color de mierda y el pecho se le despedazaba. Tragaba saliva y hasta eso le dolía. No podía concebir que hasta hace solo una semana se hubiesen amado. O al menos era lo que había creído. "Sin ella no soy nada" se repetía para si mismo. "Sin ti no soy nada" le dijo a ella. "No Matias. Te quiero mucho pero esto ya no da más. Sé consciente". Para ella el trámite era solo eso: Un mero trámite. Matias el chico que le había ayuda a superar la ruptura con Diego. Su novio de toda la vida. Había sido su salvavidas momentáneo. Su flotador de goma en el inmenso naufragio de su ruptura. Y bueno... Ahora Diego había regresado y le pedía a ella que vuelva a su lado y bueno ni loca voy a desperdiciar esta oportunidad de volver con Diego. Matias eres lindo, pero solo eso...

Matías le recordó todo lo que había hecho por ella. Las noches que aguanto su llanto dejando que le mojara sus mejores camisas con sus lágrimas y con sus mocos. Ese llanto que ella desprendía después de que Dieguito la mandara a la mierda por una de las chicas Marlboro. Una de esas chicas que no tienen dos dedos de frente pero que tienen más de veinte dedos de culo y quince de tetas... Sí. Se repetía para si mismo. Todas esas noches en la que ella lo llamaba a las tres de la mañana al celular para contarle sus desviaros y él soportaba con amor a media madrugada aquel descargue de bilis en contra del muy ya reputeado Diego. Él en esos tétricos momentos la escuchaba y consolaba y aconsejaba y guiaba y perdonaba su falta de tino. Porque ¿A que enamorada cojuda se le ocurría hablar todo el día de su ex novio de toda la vida?. A él no le importaba. Él la había amado en silencio desde la época del colegio y había visto con dolor como Diego, el chico más deseado del salón se hacia con la chica más deseada. Vio como llegaron a la Universidad Católica los tres juntos y como ellos dos se reventaban a besos entre clase y clase. Vio como se terminaban graduando los tres como bachilleres en ciencias políticas y derecho y vio también como Diego después de casi ocho años de relación la había mandado a la mierda. Pero ahí estaba él. El eterno enamorado. El platónico. El tácito. El que daría todo sin que prácticamente le dieran nada a cambio...


Y por eso Matias sufría en ese instante. Le dolía ser lo que él sabía que le tocaría ser un día. Un chivo expiatorio. Un daño colateral. El muerto sin suerte al que le ha caído unos segundos antes la bala perdida después de haber rebotado en cinco paredes, un poste de alumbrado eléctrico, un poste de teléfono, una piedra, el asfalto y al final introduciéndose en su arteria femoral había terminado por desangrarlo en menos de dos minutos. Eso se lo esperaba un día. Pero aún así esperaba que es día nunca llegara. Aun así ese día llego. Osea hoy día carajo la muy pendeja me deja. Las lágrimas le inundaron de nuevo los ojos y el poco orgullo que iba ganando en su fuero interno se disipo al verla darse la vuelta y dirigirse a la puerta del departamento. "No te vayas por favor. Te amo. Te lo suplico". "Soy un maricón de mierda" se dijo para si mismo y sí era verdad: Era un pobre arrastrado. Matias hacia lo que todo hombre realmente enamorado hace el día que lo dejan. Llorar como un niño. Suplicar como una mujer. Ronronear como un gato y buscar el lado materno de esa chica que te esta mandando para el carajo. Intentar parecer un bebe desprotegido y hacer que se sienta la madre que todavía no es para que así pueda volver sobre sus pasos con un ternura desconocida, levantarse la camiseta , bajarse el sostén y así dejar que le chupen el pezón de nuevo...

Matias recurrió a todos los argumentos. Al valentón al principio. Al llorón unos minutos después. A ella ninguno le convenció. Su instinto maternal estaba más dormido que el instinto maternal de los espartanos para con los niños que nacían con alguna deformación. No le sirvió de nada gritar, chillar, susurrar, suplicar, engullir saliva. Diego sin estar ahí era mucho más fuerte que él y punto. Ella abrió la puerta, salió y la cerró sin mirar atrás. Matias se sentó en la cama sobre su edredón de plumas de ganso. Acercó su cara al colchón y aspiró el olor de ella impregnado a la sábanas, al edredón y a las plumas y al ganso, osea a él.
Lloró.

martes 1 de diciembre de 2009

CLASE DE HISTORIA

-¿Quién fue Hitler?
-Fue un dictador alemán que ocasionó la segunda guerra mundial.- Respondí.
-Yo escuche que el güey ese mató harta gente. - Opinó Amado.
-Cierto mato mucha gente, en especial judíos. - Le dije.
- Oye güey ya que lo mencionas. ¿Qué es un judío?- Alzó la voz desde la cama Martín.
-Bueno un Judío es una persona que cree en el antiguo testamento y no en el nuevo. Y se le llama judío también al miembro del pueblo elegido por Dios para recibir la biblia y bueno se les reconoce porque les cortaron la piel de la verga cuando eran bebes. - Murmuré sin mucha seguridad.
-Pero Jorge güey tú no tienes pellejo como nosotros en la verga. ¿Eso te hace judío?- Dijo Amado.
-No. Porque me bautizaron como cristiano y creo que se necesita padres judíos para ser judío. No basta con que el doctor en el hospital te haga la circuncisión para que seas automáticamente Judío.- Afirmé.
-Ahhhh ¿Y porque te lo cortaron güey?- Curioseo Jose.
-Por higiene, eso es lo que dicen los médicos.
-Pinche Jose deja de preguntar mamadas y déjalo contar la historia- Refunfuño Martín - ¡Jorge sigue contando la historia del pinche Histler!....- Alzó la voz.
-Ok bueno Hitler mató más de seis millones de judíos porque para él eran pertenecientes a una raza inferior y además eran una amenaza económica para Alemania. Él consideraba la raza aria, perdón. La raza blanca como la raza superior y bueno quiso hacer una especie de limpieza étnica y de paso deshacerse de los principales poseedores de riqueza.
-Eso es mentira Jorge- Afirmo Antenor que hasta ese momento no había abierto la boca y que parecía estar dormitando sobre una silla.
-Hitler mató a los judíos porque ellos mataron a cristo- prosiguió - Eso lo decia mi abuela. Los culpables de todos los males en este mundo son esos herejes judios que mataron a nuestro señor.- Recito esto último imitando la voz de una mujer vieja y nos causo una sonrisa a todos.
-Mira Antenor los romanos enjuiciaron a Cristo junto con Barrabas que era un ladrón común y corriente y el gobernador romano Poncio Pilatos les dio la potestad a los judíos que exculpen a uno de los dos. Y ya que Jesús siendo judío decía que era el mesías, eso encojonó a la mayoría de judíos religiosos que no creían que el fuera el enviado de dios y se decidieron por exculpar a Barrabas e indirectamente dejar que Jesús....

Sonaron unos toquecitos en la puerta...

-¿Quién es? pregunto Amado.
-Panocha, fresh pussy for you.
-No jodas. - Dije- Es la puta negra que no tiene dientes. Dile que se vaya a mierda. Estamos en medio de clase de historia.
-We no pussy today. Gracias- Dijo Amado sonriendo a través de la puerta.
-Good chupadas guys, come on. Open the door...
-Creo que yo necesito una mamada Jorge- Dijo Amado sonriéndome y como pidiéndome permiso.
-No jodas Amado, tanto jodiste para clase de historia y ahora después de cinco minutos te quieres largar con una drogadicta sin dientes. La próxima vez le hago caso a Jose y le doy clase de poesía.
-"Cuerpo de mujer, blancas colinas muslos blancos..." -Recitó Jose sonriendo.
-Mañana te recito más de Neruda, para que te aprendas el poema completo y se lo recites a tu señora por teléfono aunque sea -Dije mirando en dirección a Jose.

Amado abrió la puerta y vimos la silueta de la puta que rondaba el motel todas las noches desde que estábamos en Pine Bluff. Daba lástima. Escuálida con una pintura escandalosa y mal puesta en la cara, con las manos temblando y con una mirada de ansiedad que jamás voy a olvidar. Personalmente me daba asco. Al resto no parecía molestar que de cuando en cuando les hiciera un servicio oral. Pero a mi no la hubiese dejado tocarme un pelo. Amado salió sonriéndonos y nos dijo que iba a estar en su cuarto diez minutos y que regresaba para seguir la clase. Le dije que cuando regresara ya estaríamos al final de la guerra de Vietnam y que se joda porque no pensaba repetirle la historia y así tu hijo se va a dar cuenta que eres un pinche ignorante güey.Esto último se lo dije con algo de resentimiento... Amado no dejó de sonreir y cerró la puerta muy despacio. Intenté pensar en que carajos era lo último que había estado diciendo y solo se me presentaba la imagen de la prostituta sin dientes...

Antenor me lo recordó:

-¿Así que Jesus era judío?- Lo dijo con un tono algo lastimero.
-Sí- respondí - Siento decepcionarte.
-No me decepciona, solo me sorprende que mi Dios sea judío...
-Bueno, creo yo que nos estamos desviando del tema histórico al teológico- le dije.
-¿Al teoque?????- me respondió con los ojos muy abiertos.
-No importa. Me refiero que nos estamos metiendo en cuestiones religiosas. Jesús era judío y no tiene nada malo serlo. Que eso te quede claro Antenor.
-Lo que tu digas- me dijo mirando al piso.
-Bueno- continué- Hitler mató mucha gente inocente, hasta que los gringos estos junto con los británicos y los franceses le ganaron la guerra y bueno murió y desde esa época hasta hoy día, matanzas como las de ese tipo no se han vuelto a repetir...
-Pero los gringos putos matan gente en Irak- dijo Martín.
-Los gringos quieren todo lo bueno de todo el mundo- le respondí.
-Por eso a mi me gusta Neruda- contestó Jose -Además de amor en los poemas que recitaste ayer habla de igualdad. Habla de trabajar todos juntos por el bien de todos.
-Eso se llama socialismo- dije.
-No me importa como se llama Jorge. Así es como el mundo debería trabajar. No como hoy en día que los gabachos roban todo lo que quieren de donde quieren y tú y yo tenemos que trabajar como mulas para meternos algo de comer a la boca y mandar algo a nuestras familias...

Pensé en casa. En mi novia. En cuan mimado había sido. En donde me encontraba ahora. En Pine Bluff. En Arkansas. En medio de la nada. Sin nadie. Con unos cuantos trabajadores mexicanos que casi no saben leer ni escribir y que aún así en pocos meses han pasado de ser la gente invisible que te lava el carro en el CarWash a ser lo más cercano a una familia.

-Los gringos son una mierda, tienes razón Jose - dije.
-Bueno ayer me enseñaste a leer a Pablo Neruda y hoy yo te he enseñado que los americanos son una mierda como Histler, entonces estamos a mano.
-No no estamos a mano- le dije- Me enseñaste a clavar clavos en tres golpes y gracias a eso puedo comer ahora. Aunque sea un Burger King al día...

Martín se levantó de la cama, prendió el pequeño televisor y a continuación se escucharon los gemidos de la actriz porno. Era el único canal que tenia aquel motel en medio de la carretera. Pinche güerita mira como la hace mierda el musculoso ese. Miré la imagen de la chica que estaba siendo penetrada. Pensé que quizás si hubiese tenido otras oportunidades no se hubiese dedicado a esa mierda de trabajo. Pensé por primera vez que los estados unidos podían ser la Alemania de mi época y que George W. Bush nuestro Hitler. Pensé en Jose y en Neruda. En como pobreza y deseo de igualdad se funden en automático. Pensé en que seria de mi en otros seis años. Quizás siga dando vueltas por los Estados Unidos o quizás este en algún otro lado. Quizás la tierra de los benditos judíos. Quien puede saberlo...